Rusia y Ucrania han declarado una suspensión mutua de tres días en los ataques dirigidos a las capitales del otro, marcando el gesto diplomático más significativo del conflicto en meses. El anuncio llegó cuando dos altos enviados de Estados Unidos aterrizaron en Moscú portando una propuesta para poner fin a la guerra.
Steve Witkoff, enviado especial de EEUU, y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, aterrizaron en el aeropuerto Vnukovo de Moscú el sábado, donde fueron recibidos por el funcionario ruso Kirill Dmitriev. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que el presidente Vladimir Putin recibiría a la delegación ese mismo día.
Trump describió la misión el viernes, llamando a Witkoff y Kushner "dos grandes negociadores" y diciendo que los había enviado "para ver si podemos lograr algo". La pareja llevaba un plan de paz de EEUU para sus conversaciones en Moscú. No es su primera visita a Rusia, pero la parada planificada en Kyiv el domingo sería su primera visita a Ucrania.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky anunció el sábado que Kyiv se abstendría de ataques sobre Moscú hasta el lunes, instando a Rusia a corresponder. Los medios estatales rusos confirmaron que Putin había ordenado una suspensión correspondiente de los ataques sobre Kyiv durante la visita estadounidense.
El movimiento se produce tras más de cuatro años y medio de guerra a gran escala de Rusia en Ucrania. A pesar del gesto diplomático, las tensiones permanecieron visibles: Zelensky dijo que Rusia había lanzado ataques "demostrativos" sobre los aeropuertos de Kyiv durante la noche. Un ataque nocturno ruso sobre un edificio civil en la región de Dnipro mató a cuatro personas e hirió a otras cinco.
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