
En la madrugada del 29 de marzo, las fuerzas rusas lanzaron una nueva ofensiva contra la región de Odesa, dirigida específicamente a la infraestructura energética crítica. La Administración Militar Regional de Odesa informó que los ataques nocturnos han provocado interrupciones generalizadas del suministro eléctrico en varias localidades.
Según los informes oficiales, el ataque causó daños en una instalación energética local. La ofensiva no se limitó a objetivos industriales; las zonas residenciales también sufrieron el impacto del bombardeo de drones. Un vehículo aéreo no tripulado impactó contra una vivienda privada, destruyendo parcialmente su fachada, mientras que se registraron daños adicionales en una cooperativa de casas de campo (dacha).
El Servicio Estatal de Emergencias (DSNS) confirmó más destrozos en el distrito de Odesa. Los incendios resultantes envolvieron dos garajes y destruyeron por completo un vehículo de pasajeros. Afortunadamente, las autoridades no han reportado víctimas mortales ni heridos hasta el momento.
Esta última ola de agresiones se produce tras los informes de la noche anterior, que indicaban que las fuerzas de ocupación rusas habían iniciado una ofensiva continua con drones contra Odesa y sus alrededores. Los equipos de reparación están evaluando actualmente los daños para restablecer la electricidad en las comunidades afectadas.
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