
Los niños que crecen en granjas desarrollan asma, fiebre del heno y eccema con mucha menos frecuencia, fenómeno que los investigadores denominan el efecto granja. Un equipo internacional liderado por el epidemiólogo Markus Ege del Hospital Universitario LMU de Múnich ha identificado por primera vez las bacterias específicas responsables de gran parte de esta protección.
El equipo analizó datos de más de 1.000 niños en estudios europeos, examinando hisopos nasales y muestras de polvo de apartamentos y establos bovinos. Mediante técnicas de análisis genético y metabólico modernas, identificaron nueve bacterias estrechamente asociadas con la protección frente al asma y las enfermedades alérgicas. Estas bacterias explican aproximadamente dos tercios del efecto protector contra el asma y alrededor de la mitad del efecto contra la fiebre del heno y el eccema.
Los resultados matizan la hipótesis de la higiene de 1989. La nueva investigación muestra que son señales microbianas específicas las que confieren la protección, no una mayor diversidad microbiana en general. El alergólogo chileno Arturo Borzutzky señaló que la versión simple de la hipótesis no puede explicar por qué muchos latinoamericanos urbanos, también expuestos a muchas bacterias, desarrollan igualmente asma.
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