La candidatura de Serbia a la Unión Europea ha sido durante mucho tiempo un compromiso formal sobre el papel, pero la decisión del país de enterrar al criminal de guerra condenado Ratko Mladic con honores de Estado ha generado nuevas dudas sobre la seriedad con la que Belgrado persigue la integración europea, informa Deutsche Welle.
Ratko Mladic, excomandante de las fuerzas serbobosnias, fue condenado por un tribunal internacional por genocidio y crímenes de guerra cometidos durante la guerra de Bosnia de 1992-1995, incluida la masacre de Srebrenica, en la que más de 8.000 hombres y niños bosniacos musulmanes fueron asesinados. A pesar de la condena, las autoridades serbias eligieron enterrarlo con una ceremonia de estado.
Para los Estados miembros de la UE y los defensores de la ampliación, la forma en que se enterró a Mladic es una señal clara de que Serbia se ha alejado aún más de los valores europeos. El episodio plantea interrogantes sobre si el proceso de ampliación puede funcionar sin mayor condicionalidad.
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