
España afronta el impacto económico de su peor temporada de incendios en décadas. Según el sistema Copernicus de la UE, ya se han quemado 206.000 hectáreas de bosque en 2026. Los fuegos no solo destruyen la naturaleza: también asfixian la economía española.
Una comparación con 2022 ilustra las consecuencias financieras. Cuando se quemaron unas 300.000 hectáreas ese año, la Comisión Europea calculó daños totales de aproximadamente 7.100 millones de euros, según el economista Emilio Vizuete Luciano de la Universidad de Barcelona. El turismo, una de las industrias más vitales de España, sufre enormemente cuando el fuego alcanza las regiones populares.
La economista climática Sarah Meier del ETH Zurich estudió las pérdidas económicas por incendios en el sur de Europa. Su estudio de 2023 encontró que las regiones con al menos un incendio vieron caer su tasa de crecimiento entre 0,11 y 0,18 puntos porcentuales. En áreas afectadas por múltiples incendios simultáneos, la pérdida de crecimiento podría llegar al 4,5 por ciento.
Los expertos señalan años de escasa inversión en gestión forestal y adaptación climática como factores clave que amplifican la destrucción. La crisis de incendios de España es parte de un patrón más amplio en el Mediterráneo, donde Francia también lucha contra incendios récord esta temporada.
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