Cinco años después de que los talibanes recuperaran el poder tras la caótica retirada de las fuerzas de EEUU de Afganistán, el país sigue siendo una de las naciones más aisladas y empobrecidas del mundo.
Desde su toma del poder en agosto de 2021, los talibanes han desmantelado sistemáticamente los derechos de las mujeres y las niñas. La educación secundaria y universitaria para mujeres está prohibida.
La economía afgana se ha contraído bruscamente desde 2021. Aproximadamente dos tercios de la población —unos 26 millones de personas— necesitan asistencia humanitaria, según la ONU.
Ningún gobierno ha reconocido formalmente la administración talibán. Los activos afganos en el exterior siguen en gran medida congelados.
Los talibanes han consolidado su control. Los ataques esporádicos del Estado Islámico de Jorasán continúan, pero los talibanes mantienen el control territorial.
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