
El gobierno de Tailandia decidió suspender todos los nuevos permisos de armas de fuego tras el mortífero tiroteo del pasado viernes en la escuela Debsirin Nonthaburi, en las afueras de Bangkok. El ataque costó la vida a ocho personas, incluida una niña de 12 años, además del propio autor, un alumno de 14 años que se suicidó tras la masacre.
Según las autoridades, el estudiante utilizó una pistola perteneciente a su abuelo para disparar primero a sus abuelos y luego dirigirse al centro escolar, donde abrió fuego contra profesores y compañeros. Cinco empleados de la escuela y una alumna fallecieron en el ataque. Los investigadores creen que el adolescente aprendió a manejar armas viendo vídeos en internet, y que la presión académica y problemas familiares pudieron influir en su conducta.
El primer ministro Anutin Charnvirakul anunció que no se expedirán nuevos permisos de compra ni de tenencia de armas hasta nuevo aviso. Asimismo, prometió impulsar nueva legislación sobre control de armas con sanciones más severas.
Tailandia posee una de las tasas más altas de propiedad de armas de fuego civiles en el Sudeste Asiático, con unos 10,3 millones de armas en manos privadas. Los defensores del control de armas piden evaluaciones de salud mental como requisito previo a la obtención de permisos.
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