
Más de 2.700 personas podrían haber muerto en Inglaterra y Gales a causa de las excepcionales olas de calor de mayo y junio de 2026, según expertos en salud pública. Se cree que la mayoría de las muertes ocurrieron durante la ola de calor de junio, cuando las autoridades emitieron una alerta roja de calor —el nivel más alto— por primera vez en años.
Los meteorólogos describieron las dos olas de calor como excepcionales, con temperaturas que superaron los récords históricos en varias regiones. El evento de junio provocó medidas de emergencia en el sistema sanitario, con hospitales que reportaron un aumento significativo de ingresos relacionados con el calor.
Las autoridades instaron a los residentes a permanecer en interiores durante las horas de mayor calor y a vigilar a los vecinos vulnerables. Los expertos advirtieron que el número de muertos podría aumentar a medida que se consoliden los datos.
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