El número de puestos de trabajo vacantes en el Reino Unido ha caído a su nivel más bajo en cinco años, según la Oficina de Estadísticas Nacionales. El descenso señala un marcado enfriamiento del mercado laboral, ya que las empresas, especialmente las más pequeñas, reducen sus contrataciones ante el aumento de costes.
El informe de la ONS destaca que las pequeñas y medianas empresas están soportando el mayor peso del aumento de los costes laborales y de explotación, impulsados por mayores requisitos de salario mínimo, incremento de las cotizaciones del empleador a la Seguridad Nacional y presiones inflacionarias más amplias sobre los costes empresariales.
Los datos muestran que las vacantes han disminuido en múltiples sectores, con caídas particularmente notables en el comercio minorista, la hostelería y los servicios profesionales, todos sectores dominados por pequeñas empresas. Las grandes corporaciones también han sido cautelosas respecto a la expansión de plantillas, aunque las pequeñas empresas se han visto afectadas de forma desproporcionada.
Los economistas señalan que mientras que la caída de vacantes suele indicar condiciones laborales más suaves, la disminución no se ha traducido aún en un desempleo significativo, lo que sugiere que las empresas están reteniendo al personal existente mientras se muestran reacias a contratar nuevos empleados. Este patrón de acaparamiento laboral ha sido una característica de la economía pospandémica.
Las organizaciones empresariales han pedido al gobierno que revise la carga acumulada de costes de empleo sobre las pequeñas empresas, argumentando que la combinación de obligaciones salariales y cambios fiscales dificulta cada vez más que los empleadores más pequeños hagan crecer sus plantillas.
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