Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos ha bloqueado la construcción de un gran salón de baile que Donald Trump pretendía edificar. El tribunal estimó que es el Congreso, y no el ejecutivo, quien debe decidir sobre ese tipo de proyectos.
El tribunal invocó la separación constitucional de poderes, señalando que las grandes construcciones vinculadas a edificios federales requieren aprobación parlamentaria. Los jueces concluyeron que la administración Trump eludió la supervisión legislativa necesaria.
Se espera que la decisión abra la puerta a una batalla en el Tribunal Supremo sobre los límites de la autoridad ejecutiva en materia de propiedad federal. Los defensores del proyecto sostienen que el presidente tiene amplio margen de discrecionalidad.
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