
Los ministros de Exteriores de diez estados miembros de la Liga Árabe celebraron una reunión de emergencia en Ammán, advirtiendo de que los intentos israelíes de alterar los acuerdos establecidos sobre la explanada de la mezquita de Al-Aqsa podrían llevar a «un conflicto religioso cuyo impacto trasciende la región y amenaza la paz y la seguridad regionales e internacionales». Los ministros de Indonesia, Pakistán, Turquía y Malasia también se sumaron a la declaración.
Al-Aqsa es el tercer lugar más sagrado del islam, tras La Meca y Medina. El recinto — conocido por los judíos como el Monte del Templo — es simultáneamente el lugar más sagrado del judaísmo, donde se cree que estuvieron los dos antiguos templos judíos. Tiene además un enorme peso político: la mezquita es símbolo de la identidad palestina y los palestinos reclaman el área como capital de un futuro Estado.
Tras la ocupación israelí de Jerusalén Oriental en 1967, se estableció un arreglo histórico: los musulmanes rezan en el recinto y los no musulmanes pueden visitarlo, pero no orar. Jordania ha mantenido su papel de custodio a través del organismo islámico Waqf. Informes recientes apuntan a que las autoridades israelíes están cambiando gradualmente este arreglo.
El ministro jordano Ayman Safadi advirtió de «un conflicto religioso que resonaría en todo el mundo musulmán». Israel rechazó las acusaciones.
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