
La junta militar de Burkina Faso anunció el sábado 27 de junio de 2026 que rompe todas las relaciones diplomáticas con Francia, su antigua potencia colonial. La junta acusó a Francia de trabajar activamente para socavar los intereses nacionales de Burkina Faso.
En un comunicado formal, las autoridades militares declararon que Francia había traspasado una línea al interferir en los asuntos internos del país. Las relaciones entre ambos países se habían deteriorado desde el golpe de Estado de 2022, cuando la junta derrocó al gobierno civil y pidió a las fuerzas militares francesas que abandonaran el país.
La expulsión de diplomáticos franceses de Burkina Faso es el último de una serie de reveses para Francia en el Sahel. Francia también fue expulsada de Mali y Níger tras los golpes de Estado que llevaron al poder a gobiernos militares en esos países.
La decisión consolida aún más un giro en el Sahel hacia nuevas asociaciones de seguridad y política, con varios países que profundizan lazos con Rusia y otros socios no occidentales. Los observadores ven el patrón como una reestructuración significativa de las relaciones postcoloniales en África Occidental.
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