
La enclave española de Ceuta se ha convertido en el epicentro de la mayor crisis migratoria en Europa en años. Según las autoridades españolas, unas 72.000 personas cruzaron irregularmente desde Marruecos hacia Ceuta en una sola semana, con al menos 75 muertos registrados. Alrededor de 70.000 han regresado a Marruecos, aunque las cifras son difíciles de verificar completamente.
Los ministros de Interior de la UE celebraron el martes una videoconferencia de emergencia para coordinar una respuesta política. El comisario europeo Magnus Brunner declaró: "Hubo plena solidaridad con España en la reunión." El ministro francés Laurent Nuñez añadió que todos los Estados miembros elogiaron la gestión de la crisis por parte de Madrid y su cooperación con Marruecos.
Italia, Dinamarca y Finlandia habían amenazado brevemente con suspender la cooperación Schengen con España, acusándola de no proteger suficientemente la frontera exterior de la UE.
Los ministros acordaron reforzar la agencia Frontex y perseguir con más determinación a los traficantes de personas. Francia desplegó cinco unidades móviles en los 37 pasos fronterizos de los Pirineos, con 186 agentes adicionales de intervención rápida.
El experto en migración Gerald Knaus advirtió: "Tenemos una crisis política, pero no es comparable a 2015. La mayoría de los que cruzaron eran jóvenes marroquíes, no hay un repunte repentino de presión estructural por una gran huida."
El incidente en Ceuta llega semanas después de que el nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE entrara en vigor en junio. Los ministros insistieron en que el marco sigue adelante, destacando procedimientos más rápidos y un mecanismo de solidaridad vinculante. Knaus, sin embargo, calificó los controles fronterizos reforzados de "teatro" que "no detiene a nadie".
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