Tras las devastadoras inundaciones repentinas que arrasaron varias provincias chinas y mataron a unas 340 personas, las autoridades actuaron con rapidez para suprimir las discusiones en línea que criticaban la respuesta de emergencia del gobierno.
Cientos de publicaciones en Weibo y WeChat fueron eliminadas en horas. Muchas provenían de supervivientes y familiares de víctimas que describían órdenes de evacuación caóticas y equipos de rescate tardíos. Las organizaciones de derechos humanos documentaron las eliminaciones y señalaron que varios usuarios fueron contactados posteriormente por la policía.
Los medios estatales presentaron la respuesta del gobierno como rápida y organizada. Sin embargo, vídeos filtrados fuera de la censura de Internet china mostraron zonas residenciales sumergidas durante días sin ayuda. Los analistas ven paralelismos con las inundaciones de Zhengzhou de 2021.
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