Los ataques militares de Estados Unidos contra Irán han dejado al menos 15 muertos, según informes procedentes de la región. Los ataques suponen una escalada significativa de las tensiones de larga data entre Washington y Teherán y han sacudido los mercados energéticos mundiales.
Los precios del crudo reaccionaron con fuerza a la última oleada de ataques, impulsados por el temor a que el conflicto interrumpa los suministros procedentes del estratégico Golfo Pérsico. Los analistas advirtieron de una mayor volatilidad si la situación sigue deteriorándose.
El presidente estadounidense Donald Trump adoptó un tono públicamente tranquilo, restando importancia a la gravedad del intercambio de golpes. Al mismo tiempo, volvió a pedir al pueblo iraní que se levante contra su gobierno, lo que provocó atención internacional y críticas de varias capitales europeas.
La espiral de ataques mutuos en escalada mantiene en tensión a toda la región. Los canales diplomáticos están bajo una presión severa, ya que ninguna de las partes parece dispuesta a ceder.
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