Ratko Mladić, el comandante militar serbobosnio condenado por genocidio y crímenes de guerra por su papel en la masacre de Srebrenica de 1995 y el asedio de Sarajevo, ha muerto en un centro de detención de La Haya. Tenía 83 años.
Para los supervivientes y las familias de las víctimas, su muerte sin expresar arrepentimiento representa un fracaso de la plena responsabilidad. La reconciliación en los Balcanes sigue siendo profundamente incompleta, con la sociedad serbia aún dividida sobre el reconocimiento del genocidio.
El presidente serbio Aleksandar Vucic no hizo ninguna declaración oficial. El legado del Tribunal Internacional Penal para la ex Yugoslavia es duradero pero imperfecto: la justicia se cumplió con la condena, pero los corazones y las historias siguen siendo disputados en la región.
Usamos cookies para mejorar tu experiencia. Política de privacidad