
El brote de ébola en curso en la República Democrática del Congo ha superado todos los anteriores en la historia del país, con un número de muertos que ya supera las 2.300 personas. Las autoridades sanitarias advierten de que la situación sigue deteriorándose mientras la rara variante Bundibugyo del virus se propaga a un ritmo alarmante por las regiones afectadas.
A diferencia de las cepas de ébola más conocidas, la variante Bundibugyo ha resultado especialmente difícil de contener porque actualmente no existe ninguna vacuna aprobada ni tratamiento específico para ella. Los equipos médicos sobre el terreno dependen únicamente de cuidados paliativos, un reto enorme en zonas con infraestructura sanitaria limitada.
Las organizaciones internacionales de salud están movilizando recursos de emergencia, pero los expertos advierten de que las cadenas de suministro y el acceso a las comunidades afectadas remotas siguen siendo obstáculos graves. La Organización Mundial de la Salud ha declarado el brote emergencia de salud pública de importancia internacional.
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