Alemania enfrenta un inquietante aumento de ataques a infraestructuras críticas. Solo esta semana, las fuerzas de seguridad respondieron a incidentes en subestaciones eléctricas en Brandeburgo y cerca de Colonia, una explosión con granada en una estación de tren en Augsburgo, artefactos incendiarios lanzados en Múnich cerca de empresas de defensa y un dispositivo de lanzamiento sospechoso hallado en Dormagen junto a un escrito de reivindicación.
Según un documento interno filtrado de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), las autoridades han registrado al menos 160 posibles actos de sabotaje este año y más de 700 avistamientos de drones sospechosos. Los investigadores creen que los incidentes de Bergheim y Jänschwalde están vinculados y son sabotajes de motivación política. Dos ciudadanos búlgaros fueron detenidos en Múnich.
Los especialistas en seguridad señalan que proteger completamente toda la red energética y de transporte de Alemania es prácticamente imposible. Las encuestas indican que la ansiedad pública crece al ritmo de la frecuencia de los incidentes. Las autoridades piden vigilancia sin ceder al pánico.
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