Rusia anunció el cierre de las tres sedes del Instituto Goethe en Moscú, San Petersburgo y Novosibirsk, poniendo fin a más de tres décadas de presencia cultural alemana en el país. El canciller Serguéi Lavrov presentó la medida como una respuesta directa a la decisión de Alemania de cerrar la Casa Rusa en territorio alemán.
El gobierno alemán rescinde el contrato con la Casa Rusa como medida punitiva, tras responsabilizar a Rusia del intento de ataque con drones al aeropuerto de Leipzig/Halle. El Instituto Goethe, que abrió su primer centro en Rusia en 1992, ya operaba bajo severas restricciones: en 2023, Moscú exigió reducir la plantilla de 200 a solo 15 empleados y los intercambios culturales quedaron limitados a formatos digitales.
La presidenta del Instituto Goethe, Gesche Joost, calificó el anuncio como «el fin de una era de las relaciones culturales germano-rusas». Señaló que el instituto había sido un puente entre ambas sociedades a través de la lengua y la cultura. Pese a las restricciones, alrededor de 10.000 personas seguían estudiando alemán a través del instituto. El canciller Johann Wadephul lamentó la decisión y subrayó la importancia de la cooperación cultural para mantener los vínculos entre la sociedad civil de ambos países.
En los últimos años, Rusia ha declarado «indeseables» a numerosas fundaciones y organizaciones extranjeras. El Instituto Goethe era una de las pocas instituciones alemanas que seguían activas en el país. El director del Consejo Cultural Alemán, Olaf Zimmermann, lo describió como «uno de los últimos brotes de intercambio» y lamentó que la cultura haya sido arrastrada al conflicto político.
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