
Gianni Infantino seguirá al frente de la FIFA tras sobrevivir a una importante crisis de gobernanza provocada por su controvertido intento de vender participaciones privadas en los principales torneos de la organización. Tras una reunión de emergencia del consejo directivo en Rabat, Marruecos, Infantino y el secretario general de la FIFA, Matthias Grafstrom, enviaron una carta firmada conjuntamente a las 211 asociaciones miembro, en la que pidieron disculpas por sus errores y se comprometieron a que no volvieran a producirse.
La crisis estalló cuando Infantino propuso vender participaciones en torneos, incluidos los mundiales masculino y femenino, a inversores privados a través de una filial denominada Fifa Forward Enterprise (FFE). Infantino ofreció a cada asociación miembro 40 millones de dólares a cambio de apoyo. El plan fue abandonado tras la fuerte resistencia de la UEFA, que lo calificó de trato turbio, opaco y entre bambalinas, y anunció que había perdido la confianza en Infantino.
El propio secretario general Grafstrom calificó la situación como una triste y lamentable serie de eventos. Sin embargo, tras la reunión, se sumó al consejo directivo para reafirmar su pleno apoyo a Infantino como presidente.
Tras la reunión, Infantino y Grafstrom acudieron juntos a un partido de la Copa Africana de Naciones femenina en Rabat. El consejo también confirmó que el proyecto FFE quedaba definitivamente archivado. Infantino fue elegido por primera vez presidente de la FIFA en 2016.
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