Japón está sufriendo una brutal ola de calor estival, y el coste humano no deja de crecer. Solo en los dos últimos meses, más de 53.000 personas han sido hospitalizadas por golpe de calor, con al menos 79 muertes registradas. Mientras el país busca soluciones, un producto inusual está captando la atención: una cabina de refrigeración que algunos llaman «nevera humana».
El aparato se llama Do Hiemon, un término que se traduce aproximadamente como «la caja de enfriamiento». Las unidades están siendo instaladas en espacios públicos de todo Japón y vendidas a empresas que buscan proteger a empleados y clientes del calor extremo. Cada unidad tiene un precio de 1,5 millones de yenes, aproximadamente 9.407 dólares (6.973 libras).
Tetsuya Nakayama, director ejecutivo de la empresa creadora del producto, explicó a la BBC que el diseño fue inspirado en las máquinas expendedoras de congelados que son habituales en Japón. El Do Hiemon funciona con un principio similar, pero está dimensionado para que quepa una persona de pie, permitiéndole entrar y enfriarse rápidamente.
La corresponsal de la BBC en Tokio, Kurumi Mori, puso a prueba el Do Hiemon, experimentando en primera persona la sensación de entrar en una de estas cámaras de enfriamiento de tamaño humano. Su reportaje ofrece un vívido vistazo a cómo el ingenio japonés responde a una emergencia de salud pública que se agrava con cada verano.
Japón lleva tiempo lidiando con el calor estival, pero en los últimos años las condiciones han empeorado notablemente a causa del cambio climático. El país ya ha probado diversas medidas, desde animar a los trabajadores de oficina a usar pantalones cortos hasta abrir centros de refrigeración públicos, pero la magnitud de la crisis de este verano está empujando a inventores y empresas hacia intervenciones más radicales.
El Do Hiemon representa la más reciente de una serie de respuestas innovadoras, aunque costosas. Con un precio de unos 9.400 dólares por unidad, es poco probable que estas máquinas se conviertan en artículos domésticos, pero su instalación en espacios públicos podría ofrecer alivio rápido a quienes se ven expuestos a temperaturas peligrosas en el exterior. Con las temperaturas globales en aumento, la línea entre novedad y necesidad puede ser muy corta.
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