Noruega está de luto tras el fallecimiento del rey Harald V, quien durante años enfrentó graves problemas de salud. Miles de ciudadanos se reunieron en las calles de Oslo para rendir homenaje al jefe de Estado.
Harald V ocupó el trono noruego desde 1991, convirtiéndose en uno de los monarcas más queridos de la historia escandinava. A pesar de numerosas hospitalizaciones en los últimos años, continuó ejerciendo sus funciones ceremoniales en la medida que su salud se lo permitía.
La noticia de su muerte ha causado una profunda conmoción nacional, con mensajes de condolencia llegando desde todo el país y desde gobiernos extranjeros. El primer ministro noruego expresó el dolor del gobierno, calificando la pérdida como irreparable para el pueblo noruego.
El rey Harald deja una monarquía en tiempos de incertidumbre. Se espera que el príncipe heredero Haakon ascienda al trono en los próximos días según los procedimientos constitucionales. La familia real ha pedido privacidad mientras llora la pérdida.
Harald era conocido por su carácter cercano y su pasión por la vela, habiendo representado a Noruega en los Juegos Olímpicos en 1964, 1968 y 1972. Su larga unión con la reina Sonja, quien le sobrevive, fue considerada una historia de amor que desafió la tradición real.
El Storting, el parlamento noruego, convocará una sesión extraordinaria para reconocer formalmente la transición del poder. Las banderas en todo el país han sido izadas a media asta.
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