Los equipos de rescate en Nepal continúan la búsqueda de personas desaparecidas tras el catastrófico deslizamiento de tierra que azotó la región fronteriza entre Nepal y China. Sus esfuerzos se han visto complicados por alertas de nuevas inundaciones, que obligaron a suspender temporalmente las operaciones en las zonas más peligrosas.
El desastre dejó comunidades enteras aisladas del mundo exterior. Los servicios de emergencia luchan por llegar a los asentamientos remotos donde el alcance total de los daños sigue siendo desconocido. Se han desplegado helicópteros donde el acceso por carretera es imposible.
El gobierno nepalés advirtió que el terreno montañoso sigue siendo muy inestable, con lluvias monzónicas que saturan el suelo y amenazan con nuevas avalanchas e inundaciones. Las autoridades han instado a los residentes de los valles a evacuar a zonas más altas.
Organizaciones internacionales de ayuda humanitaria han sido movilizadas para asistir en la zona. El número de víctimas sigue aumentando mientras los rescatadores recuperan más cuerpos de los escombros. Un ministro admitió que el país no estaba preparado para un desastre de esta magnitud.
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