El gobierno alemán, que durante semanas evitó nombrar a Moscú, culpó oficialmente a Rusia el 1 de septiembre por un ataque frustrado en el aeropuerto de Leipzig. El 4 de agosto, el personal de seguridad encontró un dron cargado de explosivos en la zona segura, entre aviones de carga ucranianos. Leipzig es un importante hub de tránsito para suministros militares a Ucrania.
El ministro del Interior Alexander Dobrindt señaló que la configuración del dron, los componentes, los explosivos y la tecnología de detonación coinciden con las operaciones híbridas rusas conocidas. La preparación mostraba "un alto grado de pericia técnica y un considerable esfuerzo organizativo".
Berlín cerrará la Casa Rusa en Berlín y el consulado general ruso en Bonn, endurecerá las normas de entrada y actuará contra la flota fantasma rusa. Rusia negó toda responsabilidad. Medvédev amenazó con "golpes directos" contra instalaciones de producción militar alemanas.
Los críticos dicen que la respuesta es insuficiente. El politólogo de seguridad Kiesewetter pidió el envío de misiles Taurus a Ucrania. El incidente llega días antes de las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt (6 de septiembre), donde el AfD —contrario al apoyo militar a Ucrania— roza la mayoría absoluta. Más noticias internacionales
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