El presidente de EE.UU. Donald Trump explicó la lógica de la nueva fase del conflicto con Irán: las fuerzas estadounidenses esperaron a que Teherán casi terminara de reconstruir sus sistemas radar para golpear de nuevo. El Comando Central (CENTCOM) confirmó el martes que los ataques destruyeron sistemas de radar y defensa aérea, infraestructura marítima, capacidades de minado y comunicaciones dentro de Irán. Teherán respondió con cohetes y drones contra instalaciones estadounidenses en la región.
El enfoque tiene nombre interno tomado de la doctrina militar israelí: "cortar el césped." No promete victoria definitiva; busca mantener las capacidades militares del adversario por debajo de un umbral peligroso atacando cada vez que se reconstruyen. Aplicado al Estrecho de Ormuz —por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial— significa vigilar los hitos de reconstrucción y atacar cuando se superan.
EE.UU. ha degradado significativamente las capacidades iraníes en el Estrecho, pero Irán sigue reparando sus sistemas. La base industrial y el conocimiento técnico permanecen intactos. Esto deja a Washington ante un dilema recurrente: aceptar que Teherán recuperará su fuerza o atacar de nuevo. La experta Mona Yacoubian del CSIS advirtió en abril que esta dinámica podría convertirse en un "conflicto permanente de baja intensidad". Más noticias internacionales
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