
España ha denegado la entrada a 10 viajeros italianos y ha controlado a otros 199 en aeropuertos y puertos, después de que el Gobierno de Pedro Sánchez reimplantara controles fronterizos con Italia hasta el 7 de septiembre.
La medida española responde a la suspensión italiana de las normas Schengen con España desde el 1 de agosto, decretada por la primera ministra Giorgia Meloni. Roma dirige los controles a los ciudadanos no comunitarios que lleguen en avión o barco desde España, con intención de mantenerlos al menos hasta el 15 de agosto.
El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, calificó la acción italiana de «torpedo bajo la línea de flotación de la unidad europea». La zona Schengen permite viajar sin pasaporte entre 29 países europeos, aunque los Estados miembros pueden restablecer controles por razones de seguridad.
El punto de ignición fue el 30 de julio, cuando unos 72.000 migrantes marroquíes asaltaron el enclave español de Ceuta, hecho que Meloni cita como motivo de los controles.
Cada año unos 5,4 millones de italianos visitan España y más de 3,2 millones de españoles viajan a Italia. La asociación turística italiana FIAVET informó de colas, retrasos y problemas para los turistas y las agencias de viajes.
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