Estados Unidos ha anunciado un nuevo paquete de sanciones contra Irán, apuntando a petroleros, empresas navieras y personas acusadas de ayudar a Teherán a eludir las restricciones existentes sobre sus exportaciones de petróleo.
El Departamento del Tesoro anunció las medidas el jueves, citando la continua proliferación de uranio de Irán por encima de los niveles internacionalmente permitidos y su supuesto apoyo a grupos armados en Oriente Medio.
Las sanciones congelan activos y prohíben a personas estadounidenses hacer negocios con las entidades designadas. Varias empresas con sede en China y en los EAU fueron incluidas en la lista por supuestamente adquirir petróleo crudo iraní.
El portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, señaló que la medida tenía como objetivo aumentar la presión sobre Teherán para que regrese a las negociaciones sobre su programa nuclear. «Irán debe elegir entre el aislamiento económico y un camino diplomático hacia adelante», dijo Miller.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó las medidas como «ilegales y contraproducentes», y prometió continuar el enriquecimiento de uranio. Los funcionarios iraníes han afirmado repetidamente que el programa tiene fines de energía civil.
Las últimas sanciones llegaron cuando las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Omán, han quedado aparentemente estancadas por la demanda de Teherán de un alivio total de las sanciones antes de cualquier paso de cumplimiento.
Los analistas de energía advirtieron que las nuevas medidas podrían ejercer presión al alza sobre los precios mundiales del petróleo, aunque Irán ha demostrado capacidad para redirigir exportaciones a través de flotas fantasma que operan fuera de la supervisión occidental.
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