Un spray nasal con veneno de sapo alivió la depresión en un ensayo de fase 2b
Una sola dosis nasal de mebufotenina, un compuesto psicodélico que procede del veneno del sapo del desierto de Sonora, alivió los síntomas de la depresión difícil de tratar durante al menos ocho semanas en un ensayo clínico aleatorizado de fase 2b. Los resultados, de un equipo dirigido por el investigador en neuropsiquiatría David Feifel, se publicaron el 26 de octubre en JAMA. El ensayo fue financiado por la empresa de biotecnología AtaiBeckley.
Qué se probó
El principio activo, conocido también como 5-MeO-DMT, es uno de los componentes de la droga callejera «bufo», que suele venderse como veneno de sapo seco. Los investigadores utilizaron una forma sintetizada y pura, el benzoato de mebufotenina, en forma de spray nasal. No es el primer ensayo con este fármaco, pero ScienceAlert lo describe como el más grande y riguroso hasta ahora para probarlo como spray nasal. Sus efectos psicodélicos comienzan con rapidez y se desvanecen en aproximadamente una hora.
El ensayo incluyó a 193 personas con depresión mayor de moderada a grave, tratadas en centros de Australia, Europa y Estados Unidos, que ya habían probado entre dos y cinco antidepresivos durante el episodio actual sin resultado. Cada persona recibió una dosis, sin saber cuál: 0,3 miligramos, 8 miligramos o 12 miligramos. Todos recibieron apoyo psicológico antes, durante y después de la sesión.
Qué encontró
- La mayoría de los participantes estaba lista para abandonar la sesión de tratamiento en unas dos horas, tras confirmar que los efectos psicodélicos agudos habían terminado.
- Los beneficios solían comenzar unos dos días después de la sesión y duraron al menos ocho semanas.
- Las dosis de 12 miligramos y de 8 miligramos mejoraron las puntuaciones de depresión en 5,3 y 6,2 puntos más que la dosis de 0,3 miligramos.
- La mayoría de los participantes tuvo efectos secundarios, pero casi todos fueron leves o moderados: dolor de cabeza, náuseas y dolor nasal que desaparecieron el día de la administración. Una persona sufrió dos ataques de pánico graves.
La dosis de 8 miligramos, que ofreció el mejor equilibrio entre seguridad y efecto, pasará a la fase 3, en la que se probará con un grupo mucho mayor y se comparará con los tratamientos existentes. «Este rápido regreso al estado basal de los participantes tratados, junto con la poca frecuencia de administración que indica la larga durabilidad antidepresiva tras una sola dosis, puede ofrecer importantes ventajas potenciales a pacientes y profesionales», escriben Feifel y sus colegas, en contraste con la esketamina y la estimulación magnética transcraneal, que requieren retratamientos frecuentes, y con la psilocibina y el LSD, que exigen entre cuatro y doce horas de supervisión.
Una lectura escéptica
El investigador en psicofarmacología Chittaranjan Andrade, del Instituto Nacional de Salud Mental y Neurociencias de la India, que no participó en el estudio, escribió un artículo de opinión sobre él en JAMA y no está convencido. «El paciente medio mejoró solo un 30 por ciento aproximadamente, y las tasas de respuesta y remisión fueron inferiores a las que se observan habitualmente, por ejemplo, con la ketamina y la terapia electroconvulsiva», escribe. Señala que la definición de «resistente al tratamiento» fue laxa, ya que ningún participante había probado la ketamina ni la terapia electroconvulsiva, y que se excluyó a las personas que declaraban ideación suicida, por lo que la seguridad y el efecto en ellas no están claros. Como la mebufotenina se probó sola, añade, el ensayo no dice nada sobre cuándo pasar a los pacientes a un antidepresivo convencional ni sobre si el fármaco podría servir como tratamiento de mantenimiento.
El fármaco aún está muy lejos del uso médico fuera de la investigación. Más en nuestra sección de Salud.
